
La tradicional Estación del Ferrocarril - Plaza Alfaro - en la ciudad de Riobamba, luego de la reconstrucción a la que fue sometida por el gobiernno central se ha constituído en uno de los principales sitios de la urbe para el encuentro de diferentes manifestaciones ciudadanas. Estas van desde el punto de reunión de diferentes personas que acuden al lugar luego de sus actividades cotidianas, la presencia de propios y extraños atraídos por las actividades del tren ecuatoriano, la comercialización de productos artesanales, la presentación de artistas que demuestran sus habilidades en recorridos por las calles, ferias de diferente índole y presentaciones musicales.
Pero, justamente estas últimas están generando intranquilidad en los moradores del sector, en quienes mantienen sus actividades económicas en esta parte de la ciudad y en los turistas nacionales y extranjeros que llegan a la Plaza, pues muchas de estas presentaciones musicales son realizadas con volumen demasiado elevado y en lugar de ser un atractivo se están convirtiendo en una garve fuente de contaminación auditiva, que se contrapone con el sentido culto y amigable que procuramos los riobambeños.
Quienes realicen estas presentaciones musicales deben demostrar el debido respeto a los ciudadanos y no caer en estas prácticas nocivas. La música debe ser expuesta en niveles adecuados de volumen para que pueda ser apreciada y no en extremos ensordecedores que ahuyentan al ciudadano y al turista
Los ciudadanos aspiran a que el uso de la Plaza Alfaro sea regulado de mejor manera y controlado por las autoridades del cantón y de la empresa de ferrocarriles, administradores del espacio.