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Cultura política de la sociedad ecuatoriana.

Por: Fredy Loza Gallegos
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A través de este articulo no se trata de establecer conceptos académicos y analíticos sobre el comportamiento de la sociedad ecuatoriana, sino que quiero plantear la importancia y pertinencia de la cultura política que responden a la conducta cívica y ética de la sociedad ecuatoriana como resultado de hábitos y prácticas del común de los ciudadanos en la dinámica política de Riobamba y el país.
Se dice que los pueblos tienen los gobernantes que se merecen y estos son el reflejo de la sociedad. Semejante sentencia es lapidaria para nuestra patria que desde su vida republicana no ha podido establecer una norma de conducta coherente con la sociedad que ha conformado el Ecuador. 20 constituciones es la principal señal que no logramos concesos de que queremos como sociedad. Es verdad que somos personas pacíficas, trabajadoras (cuando nos proponemos), solidarios, compasivos y muchas mas características que adornan el perfil de nuestros coterráneos, creando un estereotipo muy singular en Hispanoamérica. Pero lastimosamente la actividad política se ha movido con otras direcciones que han llegado a desprestigiar su práctica y que la ciudadanía acepte anonadada su desgracia.
En la actualidad nuestros políticos encajan perfectamente en cualquiera de las novelas de García Márquez, esto permite ratificar la calidad de bisoñez que tiene nuestra sociedad para señalar sin tratar de ofender el comportamiento ciudadano. La presencia de singulares personajes mesiánicos que logran hacerse de espacios de poder político va calando cada vez más en las elecciones y los partidos políticos no quieren cambiar el comportamiento ético y cívico, con lo cual no se avizora una posibilidad coherente de cambio para bien. La única solución que nos queda es mejorar el sistema educativo que permita una educación analítica y liberadora donde el individuo razone sobre su existencia y no una educación de contenidos como es la actual, donde se introduce conocimientos como por un embudo. Parece difícil, pero es la única salida y se debe empezar ya, para que sean las futuras generaciones las que logren un verdadero cambio. La actual generación y la subsiguiente ya nos hemos rifado al país.


























