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¿El taxi es un servicio público?

Por: Fredy Loza Gallegos
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Muchos servicios que necesita la sociedad se confunden entre ser un SERVICIO PÚBLICO o un SERVICIO AL PUBLICO, y los empresarios del servicio de taxis han utilizado esta dicotomía para obtener sendos beneficios del estado. Es necesario identificar cuáles son las características de un servicio público: El servicio Público es la actividad destinada a satisfacer una necesidad colectiva de carácter material, económico o cultural, mediante prestaciones concretas por parte del estado, sujetos a régimen jurídico y su principal característica es que responda a fines sociales. La NECESIDAD es la principal característica para que el Estado tome la decisión de declarar servicio público a determinada actividad que se traduce en una exigencia de tipo colectivo, y su esencia es que no se debe prestar a lucro. La idea de no lucro y bienestar social debe imperar.
El verdadero servicio público de pasajeros primero está sujeto a rutas, y segundo depende de horarios. El servicio de Taxi no coincide con estas características; siendo realmente un negocio como cualquier otro, donde es una actividad entre privados muy similar al Renta de vehículos, pero con la diferencia que es con conductor, siendo un servicio con plena libertad empresarial. Su actividad no corresponde a un servicio público (como sí lo es, por ejemplo, la defensa o el abastecimiento de agua, las líneas de buses urbanos, el transporte interparroquial o interprovincial). Por el contrario, el taxi es un SERVICIO AL PÚBLICO, de la misma forma que un restaurante o un comercio cualquiera (panadería, carnicería, etc.).
Los dirigentes gremiales del negocio de servicio de taxis han conseguido sendas prebendas para el funcionamiento de este servicio mal denominado público, tienen liberación de impuestos y de aranceles, subsidio a la gasolina, mercado protegido, cautivo y monopólico, uso de espacio público gratuito, etc. Estas canonjías no han llegado al usuario del servicio; cada vez deja mucho que desear y por el contrario este tipo de proteccionismo solo ha llevado a crear unas elites de poder que rayan muy de cerca a organizaciones con prácticas mafiosas. Es hora de que la autoridad retire todas las prebendas, y permita funcionar como cualquier negocio siendo el mercado el que regule su existencia y costos de funcionamiento. Acaso las panaderías o tiendas de abasto necesitan que la autoridad les proteja o subsidie. Hay que poner fin a la corrupción en todas sus manifestaciones.


























