
Por: Fredy Loza Gallegos
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En esta semana se conmemoró el día internacional de la mujer, celebración que tuvo manifestaciones de toda índole, para evidenciar la situación por la que atraviesa las mujeres dentro de una sociedad que no logra superar las taras de las actitudes machistas. Lastimosamente todos los estamentos de nuestra sociedad del siglo XXI a nivel mundial mantienen un conjunto de prácticas, comportamientos y dichos que resultan ofensivos contra el género femenino. Todas las nacionalidades, culturas y religiones mantienen diferentes grados de comportamiento machistas, que han sumido a este sector de la sociedad en un grupo vulnerable que termina necesitando de estrategias proteccionistas que les permita compensar en algo el acceso a oportunidades de un desarrollo personal que incomprensiblemente se vuelve esquivo y desdice del comportamiento social de nuestra época, que a pesar de estar cursando la cuarta revolución industrial todavía mantiene prácticas degradantes con las mujeres.
También es plausible alentar los resultados de los esfuerzos que se realizan para que las mujeres participen en igualdad de condiciones, un hecho que me parece hay que relievar es la elección de cuatro mujeres en la corte constitucional que accedieron a ocupar estos importantes cargos por derecho propio y sin ningún tipo de prebendas, lo que permite colegir la capacidad de las profesionales en un ambiente donde los hombres han sido los que han predominado. Igual efecto esta ocurriendo con la elección de Fiscal General donde una mujer es la que lidera el proceso de selección. La coincidencia de estos procesos es la transparencia con que se han realizado, lo que permite concluir que cuando se establece condiciones de equidad las mujeres demuestran sus capacidades, y no necesitan de hándicaps para acceder a los cargos importantes de nuestra sociedad, como ocurre con las candidatas de elecciones pluripersonales donde en algunos casos son utilizadas como suplefaltas para cumplir con la normativa de la Ley de elecciones. Estas políticas públicas no ayudan a un desarrollo real de la mujer. Las mujeres necesitan respeto y apoyo para cumplir con todos los roles que la sociedad actual exige de ellas, no necesitan de misericordias, ni de compasión, ni de la utilización de su imagen. Necesitan respeto y admiración.