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Mojigatería
Por: Fredy Loza Gallegos –
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Riobamba
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Mojigato, se trata de un adjetivo que se emplea en un sentido despectivo , ya que se considera que la rectitud moral excesiva no puede ser sincera, sino que obedece a una actitud fingida e hipócrita, para conseguir un fin. Este adjetivo calza perfectamente a los actores politiqueros que pululan en nuestra sociedad.
En la actualidad, en el ámbito político estamos viviendo circunstancias que evidencia un deterioro de los valores sociales, los preceptos de libertad, democracia, honradez se los interpreta a comodidad de los que lo enuncian y de sus circunstancias, todo es justificable y definitivamente el “fin justifica los medios” entendiéndose como fin el interés particular.
La doble moral de Alianza País que estructuró una constitución donde se cambio el concepto de un ESTADO DE DERECHO a un ESTADO QUE GARANTIZA LOS DERECHOS es el mayor absurdo cometido a la sociedad ecuatoriana. El Articulo 3, numeral 8 de la constitución vigente señala: “Garantizar a sus habitantes el derecho a una cultura de paz, a la seguridad integral y a vivir en una sociedad democrática y libre de corrupción.” ¿Cómo una gavilla de corruptos puede garantizar desde el poder una sociedad libre de corrupción?
El cobro de inusuales sumas de dinero del sueldo de empleados públicos con la apariencia de sostenimiento de las organizaciones políticas que ejercen el poder es degradante. La práctica execrable adoptada por la Alianza País e impulsada por el mismo presidente Correa sería un sistema practicado desde los inicios de su mandato. Fiscalía debería indagar las cuentas de los asambleístas de los últimos doce años y de los principales dirigentes políticos; el tráfico de influencias ejercido por los asambleístas permitió tener verdaderas ínsulas donde ubicaron a ávidos meritócratas en cargos públicos, hoy vemos que eso no era gratuito y respondía a una estructura mafiosa de corrupción.
Este modelo seguramente se reiteró en los diferentes niveles del poder público, por lo que las instituciones denominadas autónomas también deberían ser indagadas. Si queremos combatir la corrupción la tarea es larga pero no debe detenerse; la función judicial tiene una responsabilidad mayor en este combate. Si claudican serán cómplices de una debacle moral del estado y la sociedad ecuatoriana. Ahora estimado lector puede explicarse la existencia de tantos movimientos políticos dispuestos a “sacrificarse” por conseguir el BUEN VIVIR.


























