Por: Fredy Loza Gallegos –
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Riobamba
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En los Estados Unidos el 2018 es el año en el que las mujeres lograron el reconocimiento a sus derechos civiles destacando sus fortalezas en una sociedad considerada machista . Esto sucede en un momento en el que el Presidente Trump vilipendia continuamente a diferentes sectores vulnerables de la sociedad norteamericana. Es significativa la consolidación del movimiento #MeToo, en el que las mujeres se organizaron y salieron públicamente a denunciar abusos sexuales. También se destaca el bienio de la Women´s March, la mayor movilización de mujeres de la historia que comenzó el mismo día en que Trump fue elegido presidente. Su lema: "Power to the Pools" (el poder a las urnas) y la incesante campaña pueblo a pueblo y estado a estado para conseguir que las mujeres se registraran como votantes (en Estados Unidos no se puede votar sin previo registro) y para que se presentaran como candidatas, finalmente dio sus frutos. La presencia de mujeres en las elecciones de noviembre de 2018 es histórica, lograron un positivo terremoto político en el país. No sólo por el hecho de que los Republicanos perdieron su hegemonía en la Cámara Baja, sino por el increíble avance de las mujeres, que consiguieron cifras históricas de representación y apoyo. Si bien las mujeres representan aún sólo el 25% de los puestos del Congreso, su victoria y diversidad significa una auténtica revolución. Las cifras de participación femenina, tanto en las votaciones como en el número de candidatas presentes, se han disparado en todo el país.
Lo importante es que las mujeres decidieron enfrentar una problemática social como es la discriminación en una sociedad machista, optando por la participación dentro de la democracia, en las urnas, ganado desde las elecciones primarias en sus respectivos partidos políticos, para después consolidar el voto de una sociedad que se hastió de los politiqueros corruptos que pululan en todo el mundo. Lo más significativo es que no necesitaron de leyes proteccionistas especiales que les obliguen a los votantes a elegir de forma forzada listas con presencia femenina. Las mujeres norteamericanas participaron palmo a palmo con hombres y ganaron gracias a sus valores evidenciados en las campañas. De esta manera se asegura que son los mejores elementos los que triunfan y no personajes “estéticos o populares” que participan para cumplir con una normativa legal, como ocurre en nuestro país en un sin número de casos, donde siempre cabe las honrosas excepciones. Bien por las mujeres, y por toda la sociedad.