
Por: Walter Burbano Iglesias
Esta dirección electrónica esta protegida contra spam bots. Necesita activar JavaScript para visualizarla
- Riobamba
www.radio-mundial.com
No sé por qué hago el esfuerzo posible por olvidar, no recordar pero es imposible y cada vez que veo este amén viene a mi memoria lo que cuchicheaban las vecinas de antaño sobre las señoras que acudían portando cintas moradas al cuello tarde a tarde a rezar en la iglesia y les decían a sus espaldas “las beatas a Dios rogando y con el mazo dando”.
Me precio de pertenecer a ese pequeño grupo de personas que creemos que “el derecho de unos termina donde empieza el derecho ajeno”, de manera que me abstengo de hacer proselitismo religioso o ideológico en razón de que incursiono en grupos donde hay curuchupas, ateos, budistas, animalistas, y uno que otro animal.
Desde hace algunos miles de años Dios vive en la Tierra y muy especialmente en la mente de la humanidad de acuerdo a la época, a las circunstancias y a la región; existen dioses para todos los gustos, por ejemplo en la India dicen que existen 300 millones de dioses.
En el planeta existen tantos dioses como tantas religiones entre ellas; el cristianismo, el islamismo, el shintaismo, el budismo, el taoísmo, el hinduismo, el judaísmo, el sikhismo, el jainismo, y en nombre de sus dioses se han realizado sangrientas guerras como la de los 100 años que duró 117 entre Francia e Inglaterra, o la guerra en nombre de Dios entre cristianos y musulmanes conocida como las cruzadas durando 200 años.
Los seguidores de Dios o mejor dicho de sus diferentes dioses históricamente se han caracterizado por la intolerancia, el abuso y el irrespeto a las creencias ajenas o dioses ajenos, a nadie se le ocurre pensar que con tantos dioses y religiones en un grupo social pueden haber seguidores de un dios contrario al suyo, todos quieren imponer su Fe.
Pero también en nombre de Dios se han cometido los más grandes crímenes de la historia, en tiempos antiguos con la Santa Inquisición y las invasiones, en tiempos contemporáneos los actos de terrorismo más crueles cometidos por los islamistas.
Muchos amanecen y anochecen con el Dios en la boca, incluso el sicario reza a Dios pidiendo que le vaya bien frente a su pistola y la foto de su víctima.
Con la modernidad y el uso de la informática se ha implementado la vagancia religiosa, y la pereza de ir a su iglesia, y desde la comodidad de su cama, el sillón o la hamaca entre pornografía y pornografía, se envían mensajes religiosos exigiendo se les responda con el consabido AMEN sin considerar que el de la otra pantalla de pronto no comulga con el dios online, o tiene su propio Dios.
En nombre de Dios se golpea puertas, en nombre de Dios se instalan ruidosos aparatos electrónicos para obligar a sus vecinos a escuchar sus alaridos, en nombre de Dios se han violado niños y niñas, en nombre de Dios los pastores se levantan con el santo la limosna y la doncella creyente, en nombre de Dios algunos políticos Pastores quieren obligar a curas y monjas a casarse, en nombre de Dios se gobierna y en nombre de Dios se cogen las coimas.
En nombre de Dios se exige oraciones y rezos online, pero a esos creyentes jamás se les verá repartiendo comida, dando algo que les sobra o calmando el frio y la soledad de los desamparados, que va, el sacrificio de exigir amenes a los curiosos online de las redes sociales es suficiente para calmar sus malas conciencias.