Por: Fredy Loza Gallegos –
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Riobamba
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Se señalaba en uno de los 5 mandamientos de la Iglesia Católica, hasta cuando el Concilio Vaticano II lo reformo con el de: “ayudar a la iglesia en sus necesidades” , Los diezmos y primicias son el 10% de la renta y las primicias son los primeros y mejores frutos del trabajo de las personas. Esta costumbre no solo ha sido ejercida por la Iglesia Católica, por el contrario, es una práctica muy actual de las iglesias protestantes y más exigentes aun por sectas religiosas que sus lideres utilizan para sus cómodas actividades personales. También ha sido utilizada por terratenientes, jefes de obra, etc. Por lo tanto, esta nefasta práctica “chupa sangre” no podía estar exenta de los actores politiqueros que cuando alcanza el poder se sienten en la necesidad de obtener recursos propios que les permita mantener su estilo clientelar en beneficio propio, entre otras cosas porque deben “recuperar la inversión” realizada en sus costosas campañas electorales. La principal ventaja de estos fondos es la discrecionalidad con los que se puede manejar lo que permite tener en beneficio propio, porque no se rinde cuentas a nadie. Parecería que en la Asamblea Nacional esta práctica (que no es solo de esta época) ha desbordado los límites del asombro, conociéndose que se les obliga a pagar cuentas personales, de bares innombrables, restaurantes costosos, ropa de marca caras y una innumerable lista de eventos que desborda la imaginación de cualquier mortal por lo burdo y atrevido de las propuestas.
Esta muy bien que ahora que se ha evidenciado esta práctica que era “vos populi”, la Presidenta de la Asamblea presente el caso ante la justicia es necesaria una sanidad moral en nuestros asambleístas, quizás no sea un parapeto que sirva para distraer la corrupción más enconada y dañina de verdaderos carteles que han formado y participado personajes políticos que pueden ver en riesgo su comodidad si van a la justicia. Recordemos que todavía no hemos recuperado un céntimo de la corrupción y los personajes hábilmente se libran de condenas en la cárcel ni siquiera llegan a cumplir todas las sentencias en prisión, ya salió de la prisión el ex ministro Espinel, el presidente Correa indulto al señor Buñay sentenciado por peculado, el ingeniero Chiriboga tiene una cómoda sentencia domiciliaria y su adlátere capitán Luna ya “cumplió” con la ínfima sentencia, la persona que se declaró culpable por los malos manejos en las cuentas del IESS acaba de recibir una sentencia baja que deja mucho que pensar. Nuestro sistema judicial está convirtiéndose en una institucionalidad complaciente y cómplice del poder político.