
Por: Walter Burbano Iglesias
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- Riobamba
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El individuo tiene un sentimiento en el lugar más escondido pero muy desarrollado que aparece de cuando en cuando y es la parte negativa del Ser. Se le conoce como Vileza Humana.
La vileza humana está íntimamente ligada a la amnesia espontánea o “provocada” es parte de ese sentimiento obscuro que se llama infidelidad, ingratitud y se apellida traición.
Se expresa de mil formas en diferentes momentos y, en la óptica de mirar el mundo a consecuencia de su estructura neuromental nacida de sus resentimientos personales, sociales, o políticos.
Sin considerarme perdonador de pecados pero por mi peculiar forma de ver el mundo, entiendo que el sentimiento llamado ingratitud se expresa principalmente en tres universos, en el político, en el social, y en el personal.
La ingratitud en el universo político macro son miles de ejemplos; para mencionar uno la humanidad desconoce que fue el Pueblo Soviético Ofrendando más de veinte millones de vidas, quienes salvaron al mundo del nazismo.
En lo contemporáneo y local los sectores interesados sobrevaloran y expresan su admiración por el Dr. Julio Trujillo; pero desconocen que si el Presidente Moreno no había, no quería, no decidía la consulta y pone el nombre del Dr. Trujillo y del resto del Consejo Transitorio, no pasaba nada.
Otro pequeño ejemplo en la Educación Superior el controversial Norberto Maldonado Rivera ex Rector; gestor del ingreso de la mayoría de Docentes muchos ya jubilados; iniciador y gestor de las grandes estructuras de esa entidad; han sido bautizadas sus obras con el nombre de otros docentes que nada o casi nada hicieron por esa entidad a más de adelantarse en vida.
A propósito de nombres y gratitud es curioso y hasta repugnante ver como perennizan en monumentos y nombres de lugares a algunos personajes que aparte de haberse distinguido como políticos mediocres y borrachos, por gestiones de familiares o amigos ya tienen su monumento mientras personas que trascendieron en su vida han quedado en el olvido.
Sin embargo una de las ingratitudes que “engrandece” a ciertos personajes por su miseria humana es la ingratitud de los hijos hacia los padres que bien o mal aparte de darles la vida intentaron hacerles seres diferentes pero ellos se quedaron en el piso bajo del edificio de las virtudes.