
Por: Fredy Loza Gallegos –
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Riobamba
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La Sociedades aprenden a comportarse igual que los individuos a través de las experiencias . Una forma de aprendizaje es la vivencia del día a día que permite dilucidar entre lo beneficioso y lo que le afecta, este aprendizaje va marcando el comportamiento de las personas y lo mismo sucede con las sociedades. Este proceder va dejando huellas que se puede colegir en valores de una sociedad.
Lo ocurrido en estos día son dolorosas experiencias de aprendizaje, cuando forajidos tratan de imponer las normas de conducta a la sociedad basados en el terror que produce la violencia inmisericorde e inhumana, su finalidad busca crear el entorno necesario para sus actividades, el temor que producen en la sociedad, permite a estos grupos mafiosos convertirse en un “gobierno paralelo”, donde manejan a su interés la “seguridad”, justicia y los modos de producción, donde la escala de valores éticos son manipulados a su antojo. La sociedad del siglo XXI altamente globalizada por los medios de comunicación permite a estos grupos tener coberturas con mayor incidencia.
El objetivo principal en la frontera norte era difundir su existencia y su poder a toda una nación, para que el miedo someta a la opinión ciudadana y por ende a los gobernantes de turno que han resultados sorprendidos del alcance de estos elementos de poder. Difundir sus proclamas, las fotografías y videos no tienen otra finalidad que crear el pánico y zozobra en la sociedad para tener el mejor caldo de cultivo para su consolidación como “dueños” del Territorio; es una lástima que muchos actores caigan en la trampa de difundir los maquiavélicos mensajes pasando a ser corifeos de los delincuentes.
El país y la sociedad esta de luto, debemos ser más coherentes con las actividades y mensajes que envían estos grupos, Los medios de comunicación en las que incluyo a las personas que utilizan las redes sociales deben plantearse manejar un código de ética diferente, donde no se promuevan las actividades del narcoterrorismo que son una apología a este tipo de delitos, las novelas, series de televisión, películas, mensajes, fotografías y demás formas de promover estas actividades delictivas deben ser cuestionadas por la sociedad, no se trata de crear censura, se trata de establecer verdaderos valores en cada ciudadano, con la pertenencia a nuestro territorio, a nuestras familias y nuestros hijos.