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Carta a mis amigos argentinos (de los 70 y 80)

Por: Walter Burbano Iglesias
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- Riobamba
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La pregunta que me han venido haciendo, por qué la izquierda, las organizaciones sindicales y laborales confrontaron con Rafael Correa y su slogan de socialismo 21; intentaré explicar sintéticamente.
Históricamente Ecuador fue gobernado por una oligarquía retrógrada y corrupta que ni siquiera se actualizaba en modernas formas de gobierno o producción capitalista lo cual había cansado al pueblo y miraba con expectativa las propuestas de cambio que esporádica y aisladamente sostenía una izquierda caduca en sus discursos y propuestas.
En esta situación aparece Rafael Correa como político nuevo, vinculado a Jubileo 2000, organización que cuestionaba la deuda externa cuando Ecuador debía 12 mil millones, rodeado de políticos que venían de los viejos partidos de derecha, y apoyado por algunas organizaciones progresistas como Pachacutic el Movimiento Popular Democrático. Y otros que le llevan al Poder a Correa.
Ya desde el Poder, con la picardía natural de los costeños, respaldado en una alta formación académica, un discurso hipotéticamente revolucionario el utilizamiento de imágenes del Che, Eloy Alfaro y Bolívar, el uso a su servicio de la propaganda en los medios de comunicación incautados, la expulsión de la base extranjera en Manta y la convocatoria a una nueva Constituyente, hizo creer a la mayoría de ecuatorianos que se trataba de un nuevo gobierno con cambios.
Prevalido del gran respaldo ciudadano rápidamente saca del gobierno a los pocos colaboradores de izquierda, destruyó la organización popular, persiguió y encarceló a sus críticos y opositores, construyó un enorme ejército de esbirros y adulones con viejos antecedentes políticos de la partidocracia derechista que decía combatir, y se dedicaron al proceso de corrupción y enriquecimiento ilícito jamás visto en gobiernos anteriores; a través de sus esbirros congresistas elaboró una nueva legislación que eliminó las normas que perseguían la corrupción; y socializó los altos cargos públicos especialmente de control y justicia entre sus esbirros y familias.
Convirtió en debate ideológico sus discursos procaces, y como todo demagogo les hacía decir en su boca lo que él creía, según la circunstancia, a figuras como Alfaro Bolívar o el Che, pintando de bueno su voluntad y de negro lo que decían sus críticos; ya que una verdadera oposición de derecha no surgió realmente hasta el sexto año de su gobierno; porque todos estaban mamando de las políticas corruptas y derechistas de Correa, en un aparente desprendimiento de la hegemonía norteamericana entregó el País a la hegemonía china con grandes negociados como los denunciados con petrochina, odebrecht y otros.
Los diez años de gobierno de Correa resultó un gran fraude a las expectativas de salir de la pobreza a la mayoría de los marginados de este país que le ven a las propuestas de izquierda como sinónimo de ser ladrones, inmorales y déspotas con lo cual resulta ser el culpable de haber resucitado con sus actos a la más rancia partidocracia de la extrema derecha que se presentan como los salvadores de la más profunda corrupción que deja como legado el gobierno de Correa y Alianza País, con una desocupación según dicen del 56% de ecuatorianos y una deuda externa de sesenta mil millones de dólares.


























