Las Fuerzas Armadas

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Por: Walter Burbano Iglesias
Esta dirección electrónica esta protegida contra spam bots. Necesita activar JavaScript para visualizarla - Riobamba
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Ecuatorianos, escucharon alguna vez la existencia de la teoría del Estado Tapón? , sus exponentes sostienen que cuando un pequeño estado se encuentra en condición de salchicha en un hot dog;  considerando las tapas del pan a dos estados grandes, y que para su eficaz desarrollo necesitan unir sus fronteras a costa del estado pequeño; alguna vez se detuvieron a leer la historia de límites del Ecuador? No, bueno vayan sabiendo que Ecuador ha vivido de tratado en tratado reduciéndole su territorio a  la mínima expresión.

Sabían que los Estados Unidos desde 1948 aspiran a conformar una comisión internacional para que administre el amazonas y que alrededor de su cuenca está plagada de bases militares de ese País?, y que solo en Colombia existen siete bases militares extranjeras.

Bueno, se han enterado que la humanidad históricamente vive en una continua guerra de rapiña, invasiones, ataques y apropiación de las riquezas ajenas?.

Sabían que los estados históricamente son como las personas; que nacen se desarrollan, crecen y en la medida de sus necesidades para el sostenimiento de su existencia requieren de un espacio vital muchas veces a costa de los más débiles?, y que desde los albores humanos existieron naciones, imperios, grandes y pequeños que por infinidad de causas desaparecieron y hoy son solo historia?.

Bueno, si usted no tiene un corazón apátrida debería saber que la existencia de su patrimonio estado, aparte de los eternos discursos escolares y políticos de la creación de riqueza, de educación, y otras razones, por necesidades ajenas a nuestra voluntad, por necesidad de supervivencia  es indispensable contar con un ejército fuerte, unas fuerzas armadas modernas, imbuidas de un  espíritu nacional militar de amor a su pueblo y no amor a cuanto voy a cobrar de jubilado.

Los ejércitos “gloriosos”  del mundo han demostrado que por encima de su interés de constituirse en una casta privilegiada separada de la sociedad y peor repudiada, esos ejércitos han estado íntimamente ligados, identificados por los grandes objetivos trazados por sus pueblos, compartiendo los sacrificios  las necesidades y alegrías.

Indudablemente que la carga de la defensa nacional no debe delegarse exclusivamente a los ejércitos, en este caso al ecuatoriano, la carga la debe compartir cada ser, en el papel que le corresponde en sus actividades y con mayor obligación los grupos políticos organizados.

Preocupa saber que algunos ecuatorianos tildan de soldados de honor a algunos militares que han salido por los fueros de la  disciplina marcial y el órgano regular a la que se deben para defender tan escandalosos privilegios como eso de ganar cuatro y cinco mil dólares mensuales de jubilación. Será honor defender privilegios a sabiendas que existen cientos de miles de ecuatorianos que ni siquiera gozan de un salario?.

Muchos ecuatorianos veladamente identificados por el antagonismo militante al gobierno que ha propuesto ciertas reformas a las jubilaciones militares toman partido bajo el argumento que en algunas esferas del gobierno existen casos de corrupción. Lo cual suena a algo así como decir, porque cortar los privilegios a unos y no a otros, dejen nomas, así mismo es, así mismo ha sido siempre.