El chuchaqui de finados

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Por: Walter Burbano Iglesias
Esta dirección electrónica esta protegida contra spam bots. Necesita activar JavaScript para visualizarla - Riobamba
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Tanto la vida como la muerte está íntimamente ligada con los tiempos y son evocaciones ilusorias y añoranzas perdidas de los pocos que recuerdan los viejos tiempos y practicas antiguas de la veneración a sus difuntos y lo único que no se pierde posiblemente por lo agradable al paladar es la elaboración de la colada morada y el pan, acompañado del feriado vacacional que se aprovecha para visitar a la familia y el cementerio como paseo dominguero y cumplimiento social.

Por lo mismo veamos el significado contemporáneo de la muerte y su veneración que al parecer tiene dos partes total y absolutamente diferenciadas.

La primera indiscutiblemente es el fin del proceso de vida individual del ser material; es el acabose, es el paro del funcionamiento físico, químico y bioquímico de la síntesis y estructura humana, termina de funcionar esa maquinita casi perfecta conocida como cuerpo y pasa a un proceso acelerado de descomposición conocido como putrefacción y generalmente empieza a ser devorado por unos gusanos blancos agradecidos y gordezuelos en medio de una gran pestilencia; hasta aquí casi todos por igual, de esta casi nadie escapa; diferenciados únicamente los que previamente han sido inyectados algún químico para que duren uno días mas, o los que han terminado tan flacos que ni los gusanos les quieren.

En fin todos los elementos que alguna vez por ese sabio y evolucionado desarrollo de la materia y la naturaleza configuraron a una persona terminarán descomponiéndose, regresarán a su estado natural y se retornará a ser polvo. Hasta aquí todos por igual; quien diga que va a ser diferente que levante la mano.

La segunda parte es muy interesante, es el simbolismo que trasciende los tiempos y las épocas, es el simbolismo del poder, el simbolismo del dinero muchas veces también de la picardía que inicia y le da al fenecido la posibilidad de ser asistido o abandonado, si es adinerado sus deudos estarán revoloteando a su alrededor como moscas adelantadas y sus amistades igualmente se preocuparán de hacerse notar su falsa preocupación por la futura podredumbre.

Ya al dejar de existir el prohombre todos hablaran del evento, tendrá mucha publicidad y algunos incluso llegaran a tener una veneración de despedida conforme a su identidad religiosa o sectaria en algún salón institucional, donde muchos asistirán con el velado interés de hacerse ver que gozaron de la amistad del finado y querrán ser vistos por sus con dolientes. La procesión de despedida será con banda y bandera, o por lo menos tumultuosa.

Finalmente el futuro cuerpo en descomposición será depositado en algún lugar privilegiado del cementerio previamente seleccionado para los elegidos económicos o políticos; donde se continuará expresando la ostentosa diferencia que hacía en vida y querrán mantener en la muerte los deudos. Acaso Usted avispado observador no se ha dado cuenta que los cementerios también tiene espacios de primera segunda tercera y última?

Entonces como sigue creyendo que en el cementerio todos somos iguales? , si la igualdad es para todos únicamente a dos metros de profundidad; porque en la superficie seguirán las diferencias odiosas que le da la sociedad dividida en clases y si Ud. Aspira a diferenciarse hasta en la muerte, si no tiene cushqui, hágase por lo menos concejal y seleccione el lugar donde dejará la podredumbre, porque el resto seguro que irá directo al paraíso. Su mercé se merece.