
Por: Walter Burbano Iglesias
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- Riobamba
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Hacen sentir inteligentes a las personas con la inteligencia desperdiciada y violenta sin condiciones del buen vivir y la felicidad ; pero tiene dedicatoria a la población se denominó sumakausai, suena bien, parece una letanía religiosa; o el discurso de los viejos y nuevos políticos militantes en busca del Arca Perdida.
Esta introspección mental surge gracias a un notición llegado a mis oídos; se estaba realizando un Foro de las Ciudades Inteligentes y Sustentables, por lo que me dije con seguridad será para hablar del Primer Mundo y criticar a los pueblos de este sector del hemisferio medio.
Causa encanto escuchar como pomposamente le gusta a la gente; y muy demagógicamente a los políticos de interés; poner nombres rimbombantes a sus pueblos con el fin de adular a sus habitantes, obtener sus simpatías y sacarles de la realidad: ciudad bonita, bella, inteligente, primaria, reina, sultana, cara de Dios, del diablo, ingreso al cielo, cuando en la práctica sus habitantes viven diariamente un infierno.
Dicen los que saben que hasta el Medio Evo la humanidad se desenvolvía dentro de economías rurales y mercantiles. Hasta que salta a una economía global, urbana, industrializada, mecanizada; luego, como consecuencia de la Revolución Industrial al descubrirse la máquina de vapor, el motor de combustión interna y la electricidad; apareciendo la factoría, la concentración de la mano de obra inicialmente en grandes tugurios que con el transcurrir del tiempo se convierten en grandes ciudades.
Las grandes urbes eran sinónimo de grandes problemas que obligaron a sus habitantes Delegar la responsabilidad de Planificar y Organizar las Ciudades a sus mejores hombres en Talento, honradez, ética y otras cualidades en sus respectivas administraciones; por lo que la satisfacción de sus necesidades principales como el abastecimiento de agua, la eliminación de los desechos humanos, la construcción de grandes y muchos parques, la movilidad, fueron sus principales objetivos. Lo cual les distinguen a las Ciudades del Primer Mundo por haber solucionado estos problemas hace ya cien y ciento cincuenta años, con la construcción de medios de transportación masiva como el tren subterráneo llamado metro, el servicio urbano municipal o federal y los tranvías, los trenes inter-ciudades, calles y avenidas amplias con grandes carriles peatonales y ciclísticos, aparte de otras soluciones, el agua potable las veinte y cuatro horas y los desechos destruidos sanitariamente o recuperados y clasificados, incluyendo la transformación de las aguas servidas en potables y el saneamiento de sus ríos.
A diferencia de los pueblos ecuatorianos, tanto de los grandes lleno de invasiones o los chicos con un desarrollo no planificado ni organizados al servicio de los humanos, pero si atendidos y principalizados para los coches particulares y privados; ciudades, pueblos, calles y veredas diseñados para los carros y no para la gente, de tal manera que donde hay semáforos las luces son exclusivamente para el carro, mas no para el peatón que debe adivinar cuando le toca, con calles sin señalización peatonal. Con veredas para que ingrese o salga un carro; y no para la circulación peatonal, menos ciclística y peor para los discapacitados. Sin agua potable, y donde hay, de muy dudosa salubridad, pueblos llenos de basura con sus habitantes en una tenaz competencia por ver quien ensucia más y ríos completamente contaminados y convertidos en alcantarillas a cielo abierto.
Por ello es urgente debatir y concientizarse que el buen vivir dentro de las ciudades es responsabilidad de los municipios y el gobierno, que la planificación Urbana debe estar en manos de personas altamente calificadas bajo el control de un Comité Ciudadano; todos con mentes claras, visión futurista y honradez a prueba de sobornos, y dejar para la historia la designación de mentecatos, ambiciosos o amigos del llamado burgos- maestre que el único legado histórico han dejado el mote de planificadores, muchos lotes.
Con Ciudades para vivir, otras ventajas vendrán por añadidura, y los que hacen plata aquí dejarán de irse a vivir en el primer mundo.