El que diga que no ha mentido que lance la primera verdad

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Por: Walter Burbano Iglesias
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La primera mentira histórica parece que practicaron Eva y el Adán según me describen los emisarios del apocalipsis que día a día golpean mi puerta para decirme que es culpa de una serpiente que le dio escopolamina a la Eva y ella turulata le ofreció su rica manzana de la mitad de su bosque al pobre Adán, el que por comilón es condenado a comer con el sudor de su  frente. Pero yo conozco a bastantes que nunca sudan, no trabajan, más allá de estar atrás de los gobiernos de turno y ganan unos sueldazos.

La segunda gran mentira le endosan al José porque en ese entonces no había examen de ADN.

De allí se ha vuelto una costumbre inveterada la mentira que apenas adolecentes ofrecen la puntita y ella esperando llegar al período para aceptarle la puntita y luego exclamar ¡Que hiciste, ya me fregaste!...

A la mentira deberían hacerle un gran monumento por ser generadora de producción y trabajo, gracias a la mentira la industria de las fajas, de las calzonarias acolchadas, los brazieres rellenos,  los zapatos con tacones, los maquillajes y perfumes siempre estarán con viento en popa.

Si no existiera la mentira no  habrían existido los confesionarios ni exculpadores del pecado.

Por la mentira triunfaron muchos políticos y sus aduladores mejoraron su status y el de la familia a pesar de pensar diferente al jefe.

Gracias a la mentira florecen los brujos, chamanes y curanderos del destino.

Por la mentira triunfa el cine y la TV; en sus historias como el caso Roswell, el Triángulo de las Bermudas, el Viaje a Ganimedes, Pie grande, y nuestros grandes sabios ancestrales, que existen pero nadie sabe quiénes fueron, ni que hicieron y sus defensores.

Bueno gracias a la mentira se inventó la honra.

Debido a la mentira, no se debería tomar el juramento exigiendo que diga la verdad, si no también que prometa no volver a mentir ni perjurar. El célebre Nazi Goebbelss es recordado e imitado especialmente por los que tienen mando de turno, cuando sentenció que una mentira repetida cien veces se convierte en verdad.

Por la mentira las multitudes o grupos escuchan absortos como los políticos sapos le hacen hablar y decir a las grandes figuras mundiales, frases y pensamientos del interés político del disertante.

Por la mentira se le dio  a Obama el Premio Nobel de la Paz, y este lo recibió.

Esta mentira no tiene el carácter moralista, sino más bien recordarle que usted también dijo, te llamo en cinco minutos, me encontré con el pero no pasó nada, si choqué pero ese tuvo la culpa, se me perdió tu correo, tu teléfono, solo te converso a vos.

La mentira es la única que rompe la división de clases sociales y muchas veces les unifica por ejemplo cuando los banqueros causantes de una crisis y atracos legales, se declaran re hacedores del bienestar social, y muchos medradores de la politiquería nacional y de esos banqueros se visten de revolucionarios, aunque sean chatarras.