Una opinión

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Por: Walter Burbano Iglesias
Esta dirección electrónica esta protegida contra spam bots. Necesita activar JavaScript para visualizarla - Riobamba
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La opinión obtiene su partida de nacimiento en el momento que el homo sapiens empieza a pensar , la opinión es un universo en el concepto lato de la palabra, la opinión va aparejada con el desarrollo de los sentidos y las necesidades, por lo que está íntimamente ligada al concepto de libertad natural, por ende cualquier impedimento, obstáculo, o irrespeto a la opinión es pretender impedir que un ser humano piense.

La palabra opinión permite identificar el pensamiento individual, permite conocer la idea el juicio o concepto que la persona tiene de algo o alguien y según el contenido da a conocer el principio filosófico que este tiene sobre la vida en toda la expresión aunque el mismo no lo sepa y es su termómetro intelectual al que ha llegado.

Sin embargo la opinión tiene sus límites e intentaría dividirla en dos grupos o tipos de opinión.

En primer lugar encontramos la opinión vulgar, general, natural, que nace del entorno, la comprensión,  la apreciación, e inducción que el individuo recibió en su desarrollo mental personal o colectivo, y es allí donde encasillará su opinión.

En otro espacio encontramos la opinión especializada fruto del conocimiento académico alcanzado por este en determinada especialización, por lo que tanto la primera como la segunda seguirán teniendo sus límites, la opinión especializada alcanzará un alto nivel conceptual en el grado del conocimiento logrado por el individuo dentro de los límites que le otorga su especialización.

Un profesional especializado o un científico en alguna área de las ciencias biológicas por ejemplo expresará una opinión especializada, respetable, reconocida, sobre su conocimiento alcanzado, mas no podrá opinar con conocimiento académico, menos científico, en el área jurídica por ejemplo.

Para explicar mejor, por medio de un dibujo, insistiré que la opinión vulgar natural parte de la forma y el concepto que tiene cada persona de ver el mundo, su mundo, no verán de la misma manera a la ciudad un campesino que un citadino, como tampoco verá el campo de la misma manera que la ciudad un citadino.

La opinión de la prostituta será diferente que la opinión del proxeneta.

Es decir cada quien en su área, más aun en el tiempo presente, que el conocimiento y las ciencias tienen  un altísimo grado de desarrollo y especialización.

Sin embargo aceptemos que en los sectores o individuos menos desarrollados existen personas que creen ser poseedores, as, del conocimiento universal, creen que el enciclopedismo se estancó en sus cerebros, también hay los que  opinan por reflejo, influencia,  admiración, y no menos por interés de quedar o aparecer bien ante el que esperan obtener una ventaja, un favor o lo que sea.

Los abanderados de la mediocridad son los que menos respetan la opinión ajena, su mediocridad les hace creer ser superiores, opinan con necedad sobre todo y niegan el conocimiento ajeno que aunque empírico será la opinión de su realidad, de su mundo, únicamente el que ha sobrepasado esta barrera adquiere la capacidad de escuchar, o respetar la opinión ajena con humildad y paciencia cuanto sea posible, ya que no es necio el que discute sin fundamento, sino, el que le replique.