Por: Lic. Henry Moscoso Carrillo
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Riobamba - Ecuador
Parece que estas tres palabras no tuvieran algo en común, pero desde un punto de vista práctico si pueden compenetrarse, para prodigar de un beneficio incalculable a un monumento histórico de trascendencia nacional e internacional ubicado en Riobamba
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El edificio del centenario Colegio Pedro Vicente Maldonado, joya arquitectónica y uno de los principales “Patrimonios Materiales” que dispone la Sultana de los Andes.
Esplendoroso edificio, escenario del nacimiento de la nación ecuatoriana, con la promulgación de la Primera Constituyente el 14 de agosto de 1.830 y un sin fin de eventos que convirtieron a nuestra urbe en la “Ciudad de las Primicias”.
Transcurre el siglo XXI y lamentablemente este gran Patrimonio sigue sufriendo la agresión inhumana de malos ciudadanos, que continúan usando sus rincones oscuros para satisfacer sus necesidades biológicas. Este mal proceder, de actuar en contra de nuestros monumentos históricos, ha sido superado hace décadas en el exterior y en muchas de las principales ciudades del Ecuador.
Se ha observado, desde hace años, que con poca frecuencia baldeaban las aceras, para evitar que el orín carcoma las bases de roca de nuestro invalorable edificio. Actualmente una digna iniciativa de convivencia ciudadana, propuesta por un diario local, propicio el compromiso de los estudiantes del Colegio Pedro Vicente Maldonado y los vecinos del sector para recuperar principalmente el aseo, salubridad y la no agresión con graffitis al edificio.
Una sugerencia de este servidor que podría ser estudiada y debatida por técnicos, peritos y autoridades, es la implementación de un alumbrado general y cámaras de seguridad en la parte exterior del edificio. Es decir por las calles Primera Constituyente, Juan Larrea, José Veloz y España, las tres últimas, principales víctimas de la agresión de los malos ciudadanos.
Es sobre entendido, que el edificio, al estar ampliamente iluminado por las noches, los inescrupulosos y malos habitantes que quieran atentar contra nuestro monumento, pensaran dos veces antes de hacerlo, porque con mucha luz, se los identifica brevemente. Ya no buscaran los rincones oscuros, que les servían de tapadera para su sinvergüencería. Además, los vecinos que residen en las casas y edificios cercanos al inmueble histórico, con solo salir a la ventana, podrían llamar la atención y hasta denunciar a los infractores.
Con el sistema de cámaras de seguridad, a más de ayudar en la prevención de delitos de otra índole, ayudará a precautelar de atentados contra un monumento invalorable de todos los riobambeños. Las leyes y ordenanzas para sancionar a los infractores de todo estos tipos de desmanes existen, lo que falta es el compromiso y la decisión política de las autoridades para multar ejemplarmente y sentar uno o varios precedentes en los malos ciudadanos.