Por: Walter Burbano Iglesias
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- Riobamba
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Estos días me venía a la memoria un mensaje que dejó el Revolucionario de América, El Revolucionario del Mundo, cuando decía: “La Revolución se hace con Revolucionarios”; y continuaba; “La revolución no es únicamente una transformación de las estructuras sociales, de las instituciones del régimen; es además una profunda y radical transformación de los hombres, de su conciencia, costumbres, valores y hábitos, de sus relaciones sociales. Una revolución solo es auténtica cuando es capaz de crear el Hombre Nuevo”, “La cualidad revolucionaria es el sacrificio”.
Gabriel García Márquez se preguntaba: “ ¿Qué significa ser revolucionario?, que ningún ser humano tenga derecho a mirar desde arriba a otro, a no ser que sea para ayudarlo a levantarse”.
Más en la chagrería se viene dando una revolución un poco rara, ya que sus revolucionarios nada tienen de nuevos, y más bien son bien viejos y viejas expositores y defensores neoliberales, son tan raros que incluso aparecieron de candidotes, algunos que todo el tiempo se mataban cuestionando la gestión revolucionaria presidencial en la radio del cuñado y en el periódico de mamá.
Son tan raros que lo único que a la chagrería le han evidenciado es que todavía ha habido familias de abolengo para llenar la corte administrativa con el lazo consanguíneo de todos los miembros, con lo cual demostraron ser los mejores, por lo que incluso había que candidatearlos.
Pero como los modernos revolucionarios de la chagrería solo hablaban de proyectos y esperanzas que los revolucionarios antiguos de la chagrería y la plebe no comprendían, más bien han llegado a creer que solo eran sueños húmedos.
Se hablaba de revolución, pero nada se decía de sacarles de las trincheras revolucionarias a muchos responsables de la tragedia griega que vive la chagrería.
Se menospreció a la chagrería al decirle que todo iban a reconstruir, a recomponer a recuperar, pero no les señalaban ni siquiera con el dedo, a los que destruyeron, descompusieron y siguen perjudicando a la chagrería y sus instituciones.
Además, que se sepa la revolución no se fomenta, ni se fortalece con propagandas millonarias, ni regalos. Y peor cuando cada “revolucionario”, hace la revolución por su lado, en solitario, desde su propio campamento, uniéndose únicamente a la llegada de los jefes.
En la chagrería mas parece que hay revolucionarios bien parecidos a los choferes de viejos camiones de pueblo que en homenaje al revolucionario heroico, ponían su imagen en el guardapolvos posterior del camión, pero jamás cumplían con las reglas del tránsito, y más bien “putiaban” a quien se cruzaba en su camino, acusándole que le iba a ensuciar las llantas con sus despojos.
Yo modestamente como sigo siendo shumi y de la revolución a la antigüita, ya mandé una propuesta de Reforma Constitucional para la reelección indefinida, porque quiero que el Jefe mayor, también impulse la revolución en la chagrería y no nos deje picados, y el Jefe en deuda.