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Opinión: Sin fotos
Por: Walter Burbano Iglesias
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- Riobamba
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A mis amigos, les pido disculpas no tener fotos esta semana de los ciclistas no contactados, pero me ocurrió una desgracia , mi teléfono que me daba tan lindas fotos se cayó en una acequia llena de agua, llevándose consigo al ciclista y la bici no contactada, con lo que se perdieron de ver unas cosas lindísimas del recorrido de esta semana, pero intentaré contarles, bueno nos fuimos a Catequilla porque han estado en fiestas en esa comuna que tiene una bonita Iglesia colgada en un flanco de la loma, en la entrada inferior de la Iglesia está el cementerio y en la parte superior el Templo, el Altar es una gran piedra donde está dibujada a colores una Virgen, decían los devotos que también se ve una virgen invisible, esto no entendí bien, aunque me dijeron que para ver había que tener Fe, pero para estas cosas la naturaleza conmigo fue muy tacaña porque entre las muchas cosas que no me ha dado es también eso que llaman fe. Incluso casi me paro de corona para ver si logro ver a la Virgen invisible pero me rendí no le vi.
El retorno de los ciclistas no contactados fue muy bueno, dejó de llover y esquivando a uno que otro chofer de los que odian a los ciclistas, llegamos a la Ciudad y la entrada fue triunfal ya que por la calle Almagro cerca de la Chile, caminaba por la mitad un llshucho, completamente llshucho, lo espectacular fue que pasaba el momento que salían de su salón un buen grupo de evangélicas y evangélicos que al mirar al llshucho agrandaban los ojos acelerando el paso y como ellas no acostumbran a santiguarse, con seguridad irían criticando el pequeño cuzsso que cual pequeña estaquita en su cuerpo permanecía inmóvil, a pesar que el chirisique era un hombre fornido de unos veinte y cinco años, uno setenta de estatura aproximadamente pero era portador de un cuzssito. Desconozco si la desnudes que exhibía era algún tipo de protesta contra el género opuesto o si únicamente estaba trabado con su propia existencia.
Lo criticable de esta exhibición fue que a lo lejos sonaba una sirena policial y para mi sorpresa cual raudo cazador de recompensas avanzaba un patrullero invadiendo vía, por lo que casi atropella a un par de curiosos y por poco se da de hocico con otro carro que circulaba en vía correcta, al aproximarse al chirisique que caminaba en forma indefensa, al puro estilo de Hawái 5 0 el patrullero se cruza, se cruza frente al llshucho, del cual se bajan dos señores chapas, y al señalarle la puerta al llshucho éste sin protestar se subió pacíficamente y acto instantáneo se puso la gorra del señor chapa que había dejado en el asiento, por lo que Yo, espontáneamente le dije, mire ya se vistió el llshucho, a lo que el señor chapa me regresó a ver con una mirada chispeante y furiosa digna de aquel cachudo que encuentre a su amada en brazos de otro.
La moraleja de este asunto es quien resultó más peligroso para los viandantes domingueros si el chirisique con su cuzssito al aire o los señores chapas invadiendo velozmente la vía al perseguir a un feroz infractor.
Y, ustedes no se me hagan los santos que diariamente están viéndose llshuchos entre ustedes.


























