Por: Fredy Loza Gallegos –
Esta dirección electrónica esta protegida contra spam bots. Necesita activar JavaScript para visualizarla
Riobamba
www.radio-mundial.com
La sociedad vive situaciones de inseguridad ciudadana cada vez de mayor grado, la degradación de los conglomerados humanos en el respeto a la propiedad ajena y al convivir diario se va volviendo insostenible, todos los días se conoce de nuevas acciones delincuenciales con avezados personajes que sorprenden a todas las personas.
No es fácil determinar las causas por la complejidad del ser humano y la estructura de la sociedad, pero la pérdida de valores tradicionales de las personas va permitiendo crear nuevos códigos de conducta en la sociedad que poco a poco nos vamos "acostumbrando" a vivir en un entorno violento que obliga a los ciudadanos de bien, a tener que vivir protegidos (encerrados) con medidas cada vez más onerosas y poniendo en duda a todos los congéneres, volviéndose una sociedad desconfiada, que no se da cuenta que es una de las características principales de una pérdida de la calidad de vida.
Los diferentes niveles de gobierno realizan esfuerzos por tratar de controlar el auge delictivo; pero esos esfuerzos se diluyen ante el avance delincuencial que se ve fortalecido con las diferentes manifestaciones de impunidad que se producen, y que ven en estas tareas ilícitas una forma de adquirir "ingresos fáciles".
La solución no es sencilla, pero debemos aprender de conglomerados humanos donde aún se puede disfrutar de la tranquilidad de desarrollar las actividades en un ambiente de tranquilidad y respeto, donde la corrupción en todas sus expresiones es rechazada y condenada, se trata de territorios económicos estables con generación y mantenimiento de empleos de calidad que permiten tener sistemas de educación incluyentes y de prestigio que logran acrecentar los valores de la comunidad, como son los de Canadá, Suiza y los Países Nórdicos; donde prevalece las prácticas del buen gobierno, como consecuencia de políticas económicas coherentes y con sistemas educativos que permiten el desarrollo personal, con procedimientos de justicia que no admiten la impunidad. No se trata de adoptar modelos culturales diferentes, sino de aprender de las buenas prácticas para crecer como comunidad y tener adecuados niveles de calidad de vida.