Por: Fredy Loza Gallegos –
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Riobamba
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Los lamentables hechos que ha vivido la ciudad de Riobamba en estos últimos días y que han llegado a su punto más álgido hasta ahora, sucedió el día viernes por la noche con la detención y la audiencia de formulación de cargos para el Alcalde de la ciudad , acontecimiento que tiene unas connotaciones de mucha importancia para la sociedad donde vivimos; la ignominia que vive el Alcalde, sus familiares y allegados con una impotencia frente al peso de la justicia es muy doloroso; de igual manera la afrenta que ha vivido la ciudad y las personas que habitamos en ella tiene consecuencias irreparables como resultado de un estilo de administración en un gobierno local caracterizado por el irrespeto de la institucionalidad, pensando que donde ejercía sus funciones es una comarca que cualquier ocurrencia del administrador debía ser reverenciada, criterio mezquino que evidencia el código de valores y principios con los que se desenvolvía, estableciendo normas de conducta en una estructura que trasciende a la colectividad con la consecuente pérdida de principios y valores para la sociedad que va trocando sus códigos de conducta en la convivencia ciudadana, donde se va privilegiando el envanecimiento de la persona por el poder que logra ostentar, y el enriquecimiento rápido y obscuro estableciéndose estructuras de corrupción e impunidad en un territorio que termina enredado en una institucionalidad paralela que controla la convivencia ciudadana a su estilo y semejanza.
El desenlace que va teniendo este malhadado acontecimiento si bien es un oprobio para nuestra ciudad, hay que resaltar que la reacción que se ha producido por los entes de control en esta oportunidad (anteriormente no lo habían demostrado) se debe exclusivamente a la actitud ciudadana, de todos los sectores y estratos, que se rebela a esta estructura de corrupción e impunidad, lo que evidencia una madurez cívica y demuestra que quiere vivir con valores éticos que han sido su tradición y patrimonio. Este punto de quiebre que nuestra ciudadanía ha evidenciado debe ser el momento para enrumbar hacia las condiciones del Buen Vivir; por eso es indispensable crear la institucionalidad necesaria para que todo ciudadano pueda participar en las decisiones políticas de nuestros gobiernos locales como pretende el espíritu de nuestra constitución, y no sea reducida a un mero cumplimiento de la normativa con la participación de allegados a los gobiernos locales, basta de corsarios políticos que no buscan el bienestar de la ciudadanía.