Por: Marcelo Méndez
@mendez_marcelo -
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Riobamba
Nos hemos acostumbrado que a falta de una real función fiscalizadora por parte de las instituciones del estado caigan en la implacable y mordaz descalificación
por parte del Primer Mandatario ahora candidato, siendo este un guión reiterativo en el cual los acusadores han terminado siendo agredidos de manera verbal. El repertorio de defensa tiene antecedentes como el caso del ex Ministro de Deporte Raúl Carrión quien ahora enfrenta múltiples juicios por peculado y de quien se habló el 15 de noviembre del 2008 en el enlace sabatino en el que se descalificó al Diario El Universo por la denuncia; las denuncias posteriores contra funcionarios en especial la última y muy conocida contra Pedro Delgado han terminado dando la razón a los acusadores, quienes tuvieron que realizar su trabajo bajo el clima más hostil y agresivo que pueda imaginarse.
Si bien es imposible que este o cualquier Gobierno pueda controlar todos los frentes para así evitar la corrupción no es menos cierto que quien emprenda esta patriótica acción con valentía tendrá que enfrentarse a demasiados obstáculos promoviéndose al silencio y la inacción como la complaciente actitud que siembra la semilla del miedo en donde crece aún con más fuerza la corrupción.
En los primeros siglos de la era Cristiana hubo una secta que denominaron Los Maniqueos quienes fueron combatidos por San Agustín, la base de su doctrina era creer que ellos siempre tenían la razón; la verdad no tiene dueños mucho menos quienes creen que en base de la prepotencia e intimidación la pueden imponer, pues es bien sabido que quienes aplican este recurso normalmente no la tienen.
La concordancia de fundamentos divergentes genera la sinergia que es una fuerza mucho más contundente que cualquier oposición. Esperamos que se respete la opinión diferente y que ya no sea necesario en el futuro apelar a tan vergonzosos calificativos que no hacen más que dejar entrever el instinto de la boca que los emite, la paz crea las condiciones de desarrollo que solo se fundamentan en el respeto.