Por: Marcelo Méndez
@mendez_marcelo -
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Riobamba
La música es un verdadero símbolo patrio que define la idiosincrasia y sentimiento de un pueblo, en el Ecuador
, el pasillo, es nuestra música. el pasillo ecuatoriano es lento y melancólico desde principios del siglo XX deja de ser un género festivo tocado en las retretas o en los salones y se vuelve canción que recita textos melancólicos y reflejan sentimientos de pérdida y de añoranza, el pasillo se convirtió en el símbolo musical de la nacionalidad. Según la investigadora Ketty Wong, hablan de la belleza de sus mujeres o expresan la valía de sus hombres y la nostalgia por el ser amado.
Existen sutiles aunque no muy marcadas diferencias entre el pasillo costeño, el pasillo lojano, el pasillo cuencano y otro quiteño. A partir de la segunda década del siglo XX, se han introducido al pasillo poemas de escritores ecuatorianos.
Su masificación se dio con las primeras grabaciones realizadas por el dueto "Ecuador" compuesto por Enrique Ibáñez Mora y Nicasio Safadi, pero tuvo su auge y tuvo apogeo internacional durante la carrera del cantante guayaquileño Julio Jaramillo, a quien se considera creador del pasillo rockolero; cuya fecha de nacimiento, 1.° de octubre, fue declarado como el Día del Pasillo Ecuatoriano mediante decreto ejecutivo 1.118 expedido en el gobierno de Sixto Durán Ballén. Aunque los mas puros exponentes del genero fueron el dúo Benítez – Valencia y de Carlota Jaramillo "Reina del pasillo ecuatoriano".
Actualmente la reedición de pasillos mezclando éste con ritmos modernos y renovando el estilo, por intérpretes como Juan Fernando Velasco impulsó un movimiento entre las nuevas generaciones que retoman el rítmo nacional apreciado por su riqueza literaria, ayudando a reafirmar la identidad ecuatoriana diluyendo las brechas generacionales mediante un sentimiento de orgullo unificador.
Julio Jaramillo nuestro interprete mas conocido, fue soberbio al interpretar un Vals, buen bolerista, y regular pasillero, por lo que la designación del día de su nacimiento como día del pasillo no deja de tener una carga de ironía.