Por: Marcelo Méndez
@mendez_marcelo -
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Riobamba
He llegado a una conclusión, y estoy muy abierto a los desacuerdos con respecto a lo que estoy a punto de declarar, “ Los ecuatorianos somos mayoritariamente indecisos” , incluso creo que el ser o no ser de Hamlet parece que fue inspirado en un ecuatoriano y no en algún enigmático príncipe de Dinamarca.
Parecería trivial tomar este tema pero creo que es aquí en donde residen y se originan muchas de las situaciones que nos atrapan e impiden avanzar a donde soñamos.
Nos enseñaron que la decisión requiere una adecuada recolección de información, un buen análisis comparativo que nos permita, seleccionar a la obvia mejor alternativa, parece tan lógico, que lo que estoy a punto de afirmar parecería, motivo suficiente para ya no pararme más bola, y cambiar de articulo hacia algo que valga la pena, ruego su paciencia por solo unos segundos más.
Si lo pensamos bien, las decisiones verdaderamente importantes, tales como, con quien nos casamos, si nos convertimos en empresarios o empleados, si gastamos, o invertimos, etc. Tienen por lo general tanto en bien y en mal razones que finalmente mientras más sopesamos más nos confundimos, y menos decidimos.
Decidir es por lo tanto una función de la valentía más que de la lógica, no se decide por meritos pues es inútil inclinar la balanza cuando no podemos encontrar se compensan inexorablemente con su respectiva desventaja y viceversa.
Es la audacia la cualidad que debemos ejercitar y hacer lo necesario sin perder demasiado tiempo buscando excusas para no hacer lo que sabemos debemos hacer.
Hoy hagamos lo pertinente y guiémonos por nuestro criterio, aunque nos equivoquemos, y sobretodo hagamos lo que sentimos, con fuerza y vigor y aunque este mal para muchos seguro que saldrá bien.