Opinión: La cerveza.

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marcelo mendezPor: Marcelo Méndez
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Riobamba

El hecho de que no me guste la cerveza ha sido un pasivo con el que he tenido que lidiar durante mi vida, esta condición ha hecho de mi un objeto raro  ante mis amigos que no terminan de comprender, ¿cómo no se puede sucumbir ante los dulces placeres que este elixir de los dioses produce?, y más aun viniendo de alguien que como en mi caso tiene tanto en común con Homero Simpson.
Por circunstancias casuales el pasado domingo decidí que no sería mala idea en el día de compras comprar unas cuantas para aprovisionarse en caso de que alguna visita, de las que me encanta recibir se le antoje una.  Naturalmente me tope con la prohibición.

Entonces reflexione, sobre algo mucho más trascendental que el hecho de tomar o no una cerveza, reflexioné sobre el concepto de la libertad misma, y note que me molesto sobremanera esa imposibilidad, pues de alguna manera me sentí como un niño chiquito al que no se le podía permitir que se haga daño, pues hay alguien que sabe lo que me conviene o no me conviene.  Algo así como en los casinos.

Creo que muchas cosas tienden a ser nocivas si se hacen con desproporción, pero me incomoda que haya gente que se arrogue la función de determinar lo que es bueno o malo para los demás, si hay un problema de alcoholismo, trátenlo, pero no impongan su verdad, pues al hacerlo, interfieren con el concepto más sagrado y vital de la especie humana que es el de decidir hacer lo que le plazca sin interferir en los derechos de los demás o sea eso que denominamos LIBERTAD.

A este paso y por la dictadura del voto se les ocurrirá cada cosa extraña, que limite aun mas las libertades y nos lleven a perder este valor máximo, y solo lo notaremos cuando sea tarde.

El poder no es solo de las mayorías, al no respetar como en este caso el derecho de las minorías no podemos hablar de una genuina democracia. Salud!!!!