Por: Fredy Loza Gallegos –
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Riobamba
Los ciudadanos del Ecuador estamos viendo en estos días un sinnúmero de manifestaciones de corte proselitista, en las que prevalecen las marchas a favor y en contra del gobierno , en estas manifestaciones se esgrimen todo tipo de argumentos a favor y en contra del régimen, se entregan bonos, se hacen compromisos, se sataniza la minería a gran escala, se pone monumentos y se utiliza todos los medios y epítetos para desprestigiar al bando contrario, pero lo que realmente estamos asistiendo es al inicio del proceso electoral, donde los políticos han comenzado no solo a “calentar motores”, sino a buscar ubicaciones y definiciones.
Este año debemos acostumbrarnos a tener una fuerte carga política en las decisiones del gobierno, que quiere conseguir la reelección del Gobierno central y posicionarse en los diferentes niveles de gobierno en la que se debe incluir la Asamblea Nacional, Los GADS no tendrán relevo en sus autoridades durante este proceso, pero son actores políticos muy activos y por lo tanto deberán tomar posiciones frente a esta campaña electoral.
Lo que preocupa es que al priorizarse el proceso electoral las actividades productivas del país giraran en función de la lid electoral, un gobierno que se ha convertido en el motor de la inversión productiva, por su injerencia centralista, ya sea por el alto impacto que tiene la inversión pública o por existir ahora una burocracia muy grande puede llevarnos a un deterioro en la producción real de la economía, que cada vez es más dependiente del estado centralizado. Además el muñequeo político de la campaña no va a permitir un análisis proactivo de las leyes que se encuentran represadas, y que obligadamente tendrán influencia política de las encuestas diarias que serán las que vayan dando rumbo a importantes leyes que son necesarias establecer en el país pero con un criterio que permita mejorar la calidad de vida de los ciudadanos; La ley de Aguas, de Comunicación, pueden convertirse en verdaderos dogales para la ciudadanía al no ser tratadas con la serenidad que requieren. Es preferible que se dediquen a la contienda electoral, pero que no intenten manosear ni tratar de establecer normas legales que después no sepamos cómo aplicarlas o lo que es más estemos buscando como eludirlas. No juguemos con la Patria.