Ya viene el cuco

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Por: Walter Burbano Iglesias
Esta dirección electrónica esta protegida contra spam bots. Necesita activar JavaScript para visualizarla - Riobamba
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La mejor forma de conseguir callar a los niños de la antigüedad era decirles ya viene el cuco, posteriormente los grandes estrategas de las potencias se idearon crear fantasmas, monstruos malvados para ellos aparecer como los salvadores de los pueblos atrasados y  posesionarse de estos para defenderles de los monstruos.

Cuando en la década de los setentas en América latina empieza a conformarse núcleos revolucionarios luchadores por la libertad, la CIA se encargó de infiltrar emisarios con el único fin de crear dudas y desconfianzas entre los revolucionarios bajo acusaciones mutuas de ser agentes de la CIA, acompañado de la desvalorización de la personalidad de los destacados  militantes regando el desprestigio de defectos desde físicos hasta psicológicos.

Concretamente, en Ecuador se atomizó a los movimientos de izquierda con la cantaleta conformista de que había que cruzarse de brazos para que no triunfe la “derecha”; y lo que realmente consiguieron fue que surja una nueva derecha, evidencie las nuevas coyunturas y tendencias de los pueblos, para, disfrazándose de nuevos progresismos se encaramen  en el poder, precisamente bajo la amenaza de que retornará la derecha, y ellos son los nuevos defensores.

Es decir, no jodan porque ya viene el cuco.

Estas viejas prácticas al momento se encuentran en pleno desarrollo cuando se empieza a conocer los inmensos actos de corrupción y vulgares latrocinios ejecutados por funcionarios del anterior gobierno en el que aparecería como  principal implicado, según los funcionarios de Odebrecht, el actual Vicepresidente. Y la única forma de defensa que hasta el momento esgrimen es  la vieja práctica de ya viene el cuco.

Se defienden señalando que  son acusaciones de la derecha, en el colmo de la desfachatez alguno que otro sabido menciona que es la CIA  la que quiere destruirles, y son tan cínicos que los compinches que ya fugaron con el botín van precisamente a refugiarse en Estados Unidos.

Se reedita el viejo grito de los rateros del siglo pasado cuando luego de cometer sus fechorías y ser descubiertos salían corriendo gritando ladrón, ladrón, cojan al ladrón para que todos corran detrás de él.

Del cuco, porque ya viene el cuco