| Urbanidad y buenas costumbres |
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Extrañamente se suprimió de nuestra educación la materia de Urbanidad y Buenas Costumbres y, con ello, los buenos modales, la cortesía, la etiqueta y el protocolo que ya se han borrado de nuestra memoria.
160 años á que el venezolano Manuel Carreño escribió un texto sobre la materia que fue impuesto en toda Hispanoamérica. Creo que se mantiene solo en Colombia y los resultados saltan a la vista al ver la exquisitez del trato de los colombianos. Carreño fue de la generación de Andrés Bello, Simón Rodríguez, Von Humbolt y uno de los preceptores de Simón Bolívar. El otro día, un señor taxista de 60 años arrojó por la ventana la cáscara de una chirimoya que chupaba y, lleno de asombro, le dije que “LA CALLE NO ES BASURERO”. ¿Qué profesores de primaria tuvo? ¿Qué enseña a sus hijos y nietos? ¿En donde FALLA nuestro sistema educativo? Muy pocos saludan y casi nadie contesta una salutación cortés. Nadie cede el asiento a una dama, un niño o un anciano. No se ofrece el rincón a una persona mayor en la vereda; el escritor Petronio Rafael Cevallos, de visita en Riobamba, observó, en uno de sus libros, los empujones de los transeúntes en las veredas. Las mesas directivas en las reuniones son llenadas por advenedizos y figurones sin ningún orden ni jerarquías. Nadie hace cola y cuando lo hacen, es por pedido de un guardia en los bancos, protestas de por medio. Eso sí, hay que reconocer que, fieles a la herencia de los riobambeños cultos, a más de hospitalarios con el visitante, decimos “BUEN PROVECHO” a la entrada y salida en los comedores. Y la urbanidad y buenas costumbres SON PRODUCTO DE LA LÓGICA Y DEL RESPETO A LOS DEMÁS: en la mesa hay que servir por la derecha pues, siendo la mayoría diestros, se evita accidentes al inmovilizar nuestro brazo derecho; al beber un líquido debemos mirar dentro del vaso y no respirar en él pues podemos tragarnos una mosca y viciar el olor del líquido con nuestra respiración. Es repugnante para los demás que sorbamos, que hablemos con la boca llena o que usemos los palillos delante de otros. La salutación – como decía nuestro profesor de Filosofía el Dr. Telésforo Pino- debe ser amable, cortés y con una sonrisa. Nunca quitarle el título con adjetivos groseros, como “Jefecito”, “Papá”, “Señito”… ¿SERÁ MUCHO PEDIR QUE LA EDUCACIÓN NACIONAL RETOME LA MATERIA DE URBANIDAD Y BUENAS COSTUMBRES, para hacer más amigable nuestra convivencia? |

















Arq. Franklin Cárdenas Mazón











